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Elnora Held: “En Filipinas, las mujeres están oprimidas en todos los sectores de la sociedad”

Elnora Held forma parte de Gabriela, una red de organizaciones filipinas que trabaja por los derechos de las mujeres y los sectores marginalizados del país.

Después de seis años de mandato del actual presidente Rodrigo Duterte, el próximo 9 de mayo se celebrarán elecciones presidenciales en el país. Éstas serán unas elecciones donde poner el foco a nivel internacional, ya que pueden cambiar o continuar el rumbo de las políticas autoritarias de Duterte. Desde su llegada al poder, el año 2016, las vulneraciones de derechos humanos han aumentado notablemente. Estas vulneraciones se traducen en persecuciones, detenciones ilegales y asesinatos extrajudiciales, entre otros, dirigidos a la población civil en su conjunto y a quien cuestiona su gobierno.

“Las mujeres en Filipinas se exponen de pleno a la impunidad del gobierno y a todo el cúmulo de violencias que sufren por el solo hecho de ser mujeres”, subraya Elnora Held, activista feminista de origen filipino residente en Alemania. Held forma parte de Gabriela, una red transversal de más de 200 organizaciones de base de todas las regiones de Filipinas. Desde Gabriela trabajan para conseguir una sociedad libre de dominación e intervención extranjera, con una economía autónoma orientada a las necesidades de la población y con un sistema sociocultural desprovisto de valores patriarcales, opresión de género, discriminación y cualquier tipo de violencia.

Esta alianza se fundó en abril de 1984, después de que 10.000 mujeres de todos los ámbitos de la sociedad filipina se manifestaran en Manila, capital de Filipinas, desafiando un decreto de la dictadura de Ferdinand Marcos. Varias mujeres se organizaron para hacer frente a una desigualdad social filipina generalizada: las fundadoras de la organización impulsaron una transformación social integral, y desde entonces ofrecen ayudas y asistencia directa a mujeres y colectivos marginalizados del país. La organización cuenta con diversos capítulos fuera de Filipinas, también en Europa. Held es la coordinadora de Gabriela Europe y fundadora de Gabriela en Alemania.

¿Qué es Gabriela?
Gabriela es una organización de base, una alianza nacional. Actualmente, la forman más de 200 organizaciones de todos los sectores de la vida: desde organizaciones de trabajadoras, campesinas, personas individuales de los sectores más marginalizados y empobrecidos, estudiantes, artistas… trabajamos en y desde todos los sectores de la sociedad, y buscamos su unidad. La gran mayoría de mujeres que se organizan y participan de Gabriela son mujeres de las clases sociales más bajas, de la gran masa social filipina. El máximo objetivo de la alianza es asegurar, desde la acción colectiva, que todas las mujeres filipinas tengan garantizados sus derechos.

¿Cómo entendéis el feminismo?
Lo basamos en la teoría del feminismo marxista. Aun así, Gabriela la conforman muchos colectivos y muchas personas, así que también hay muchos matices y diferencias de entendimiento. Algunas priorizan la lucha para la protección de las mujeres; otras priorizan la lucha para la democracia y la soberanía en el país. Pero trabajamos juntas para actuar con prácticas feministas, y todas reivindicamos el aspecto socioeconómico desde los feminismos.

«En Gabriela nos organizamos, a partir del feminismo marxista, para trabajar por sectores y según comunidades. La población campesina no tiene las mismas problemáticas que la indígena, artistas o maestras»

¿Con qué sectores trabajáis más desde la organización?
Mayoritariamente con personas del sector del campesinado y la agricultura. Éstos acostumbran a ser los grupos más explotados y oprimidos, y generalmente también forman parte de las clases sociales más obreras. Creemos que es importante que se puedan organizar y actuar conjuntamente. En Gabriela nos organizamos para trabajar por sectores y según comunidades. La población campesina no tiene las mismas problemáticas que la indígena, artistas o maestras, entonces nos organizamos por sectores y nos dedicamos a identificar problemas y necesidades e intentar cubrirlas.

Por supuesto, como somos una organización de mujeres, nos centramos en las cuestiones que afectan directamente a las mujeres y las cargas que tienen que soportar. Si son campesinas, siguen siendo madres, siguen siendo las que dirigen la familia. Mientras que los hombres solo se dedican a la agricultura o al trabajo en cuestión. A las mujeres se les exige ser multitarea. Por lo tanto, también queremos educar a los hombres en este sentido. Aun así, cuando detectamos problemáticas y luchas en el conjunto de un sector, también nos ponemos a ello, no hacemos distinciones.

¿Dirías que ser mujer y ser indígena implica doble discriminación?
En Filipinas, las mujeres están oprimidas en todos los sectores de la sociedad, tanto si son indígenas como defensoras de los derechos humanos o trabajadoras de lo que sea. Porque en todos y cada uno de los sectores de la sociedad las mujeres siempre están ahí, y siempre sufren violencias por el simple hecho de ser mujeres. Pero no sé si están más oprimidas porque sean indígenas. El papel de las mujeres en las comunidades que yo conozco es diferente. En la zona norte de Luzón, una zona muy montañosa, las mujeres tienen un papel muy importante y activo dentro de la sociedad. Diría que están más liberadas que en muchas otras zonas, depende de la comunidad. Al menos en su entorno, no están más discriminadas.

¿Qué es lo que más diferencias entre el feminismo del sudeste asiático respecto del europeo?
Existen grandes diferencias. Por lo general, creo que los movimientos feministas de Europa se centran más en conseguir la igualdad en el ámbito profesional, en los espacios y papel de la mujer en el mundo laboral y conseguir un sistema de cuotas igualitario. En Filipinas nos centramos más en los roles que tenemos impuestos, y reivindicamos que somos esenciales.

¿En Filipinas se reconocen los derechos LGTBIQ+?
Son un tabú. No se reconoce la diversidad de identidades de género ni orientaciones sexuales. Desde Gabriela damos soporte y asistencia, también, a los derechos de la comunidad LGTBIQ+, porque son un colectivo muy oprimido. Queda mucho camino todavía.

¿Os implicáis directamente en la política de Filipinas?
Sí. Nos implicamos tanto en la política nacional como internacional, porque tiene una afectación directa a nuestros derechos. Existe un partido político progresista de mujeres, llamado Gabriela Women’s Party. Tiene el objetivo de representar e incluir a todas las mujeres y personas del país que no están representadas en las instituciones políticas. Éste es el motivo por el que se creó el partido, en el año 2003. Desde mi punto de vista, creo que es muy importante poder participar del sistema electoral. Con estas representantes y su trabajo, Gabriela Women’s Party logró aprobar una legislación y reconocer las violencias específicas contra mujeres y niños y niñas. Sin embargo el partido también trabaja en más ejes, como por ejemplo en la defensa del medio ambiente.

Filipinas es uno de los países del mundo con más riqueza en recursos naturales. Tenemos muchísima riqueza en recursos naturales, pero la explotación de las multinacionales se la está cargando en beneficio de las élites. Por ejemplo, una de las grandes empresas mineras, Oceana Gold, está explotando la provincia de Nueva Vizcaya, de donde soy yo. Concretamente, está en Dipidio, Kasibu. Fui hace dos años, y como consecuencia de la contaminación las piedras del río eran de color naranja, y todas las montañas estaban levantadas en obras.

Esta empresa tiene un contrato para explotar todos estos recursos durante 25 años, y las personas de la zona se manifiestan en contra de esto y contra una extensión del contrato. Los impactos de estas explotaciones son muy grandes: ahora la población cercana no puede beber el agua del río, porque está contaminada. Tienen que comprar botellas de agua, y no pueden permitírselo porque generalmente es población muy empobrecida. Son sectores campesinos y pescadores, y no pueden comprar todas las botellas de agua que deberían comprar para poder beber la cantidad de agua necesaria. Y tampoco pueden pescar ni regar las plantaciones, también consecuencia de la contaminación. Es su tierra, pero no para ellos, porque se la han quitado.

¿Desde cuándo vives en Alemania?
Desde hace 38 años. Yo no soy una activista de raíz. Quiero decir: nunca fui activista en Filipinas, es cuando llegué a Alemania que me politicé. Porque fue entonces cuando experimenté yo misma la discriminación y el racismo, y a partir de entonces empecé a preguntarme por qué se me trataba como una “mujer de segunda”, quería entender las causas de esa discriminación. Entonces empecé mi trabajo en el activismo, a principios de los 90. Fui estirando el hilo y a partir de allí conocí a la organización Gabriela, aunque todavía no existía el capítulo en Alemania. Iniciamos una campaña contra el tráfico sexual de mujeres y niños y niñas en Filipinas y de concienciación de esta realidad. Hay muchas mujeres filipinas migrantes en varios países de Europa, también en España.

«Si eres mujer es muy difícil encontrar trabajo en Filipinas. Por eso, para poder sobrevivir, muchas mujeres se van del país. En muchos casos, cuando se marchan siguen estando expuestas a la opresión, la explotación y las agresiones sexuales»

¿Cuáles son las causas de estas migraciones?
El principal motivo de la mayoría de estas migraciones de mujeres es la pobreza. Son migraciones forzadas. Si eres mujer es muy difícil encontrar trabajo en Filipinas. Por eso, para poder sobrevivir, muchas mujeres se van del país, y demasiadas veces sin saber todo lo que se pueden llegar a encontrar. En muchos casos, cuando se marchan de Filipinas siguen estando expuestas a la opresión, la explotación y las agresiones sexuales. Y aun así, se arriesgan a irse y lo asumen a causa de la pobreza.

Cuando migran, los empleos que se les atribuye normalmente son trabajos de cuidados y del hogar. Con ello, se ocupan de poder enviar dinero y ayudar a mantener a sus familias en Filipinas: que sus hijos puedan ir a la escuela y proporcionarles comida. Tenemos contacto con mujeres filipinas que trabajan en España y Cataluña como trabajadoras del hogar, y muchas han sufrido o sufren violencia por parte de quien las contrata. Además de trabajar muchas más horas de las establecidas.

¿Es por lo que fundasteis Gabriela Europe?
En Europa, Gabriela existe desde finales de 2020. Hasta ahora tenemos capítulos de la organización en 7 países europeos distintos. Existimos fuera de Filipinas justamente por eso: porque detectamos que la comunidad filipina de mujeres migrantes o exiliadas también está atravesada por problemáticas que hay que abordar, y muchas de estas problemáticas están relacionadas con violencias por razón de género. Además, y dado el contexto de política actual en Filipinas, también trabajamos por la democracia en el país y para difundir esta situación.

¿Qué crees que pasará en las próximas elecciones el 9 de mayo?
Si gana Bongbong Marcos como presidente (hijo del dictador Ferdinand Marcos), y Sara Duterte como vicepresidenta (hija del actual presidente Rodrigo Duterte, al que se investiga por cometer supuestos crímenes contra la humanidad), la situación que vivimos ahora seguirá y solo puede ir a peor. ¿Qué podemos esperar de un dúo con estos precedentes? Por eso es tan importante estar atentas a qué puede ocurrir y trabajar y hacer campaña apostando por un cambio real, por alguien que se comprometa a estar al servicio del pueblo y que no busque intereses personales creados desde hace décadas.

Yo desde que nací que solo he visto gobiernos muy corruptos en el país. Lo único que espero es que llegue un día en que podamos ver Filipinas como un país libre de explotación, de opresión, de malas praxis. Que todas las personas tengan una educación y derechos básicos asegurados. El nombre de la organización es un homenaje a Gabriela Silang, mujer filipina revolucionaria que lideró una revuelta contra la colonización española durante la segunda mitad del siglo XVIII. Silang asumió un papel de liderazgo anticolonial, de resistencia a la influencia extranjera.

Pieza publicada originariamente en El Salto

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