{"id":2367,"date":"2021-03-07T17:17:57","date_gmt":"2021-03-07T17:17:57","guid":{"rendered":"http:\/\/yemayarevista.com\/?p=2367"},"modified":"2024-12-16T14:15:29","modified_gmt":"2024-12-16T14:15:29","slug":"si-sales-a-jugar-puede-haber-hombres-que-te-hagan-dano-prefiero-quedarme-en-casa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/yemayarevista.com\/ca\/si-sales-a-jugar-puede-haber-hombres-que-te-hagan-dano-prefiero-quedarme-en-casa\/","title":{"rendered":"\u201cSi sales a jugar, puede haber hombres que te hagan da\u00f1o, prefiero quedarme en casa\u201d"},"content":{"rendered":"<p>\u201cNo, no quiero morirme tan pronto, pido mi venganza. Oh, dios m\u00edo, no quiero morirme tan pronto\u2026\u201d. Benafshe, de once a\u00f1os, nacida en Ir\u00e1n pero de procedencia afgana, canta con dulzura esta nana que improvisa sobre la marcha mientras acuna a una ni\u00f1a turca de poco m\u00e1s de un a\u00f1o. Son vecinas de<em>&nbsp;container.<\/em>&nbsp;Viven en el campo de refugiados de Nea Kavala. \u201cMalakacamp\u201d le llaman Benafshe y sus hermanos en un juego de palabras con el insulto m\u00e1s recurrente en griego \u2013una palabra polis\u00e9mica que va desde el imb\u00e9cil hasta cosas m\u00e1s graves, en funci\u00f3n del tono y contexto\u2013.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Nea Kavala se encuentra al norte de la pen\u00ednsula hel\u00e9nica, a 20 kil\u00f3metros de la frontera con Macedonia. Ubicado&nbsp;<a href=\"https:\/\/ctxt.es\/es\/20160914\/Politica\/8435\/Grecia-refugiados-Nea-Kavala-burocracia-ONG.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">en un antiguo aer\u00f3dromo militar<\/a>, en este campo sobreviv\u00edan antes de navidades unas 1.800 personas registradas, entre&nbsp;<em>casas<\/em>&nbsp;prefabricadas y grandes tiendas de campa\u00f1a. Las nacionalidades son variadas, pero la mayor\u00eda de los y las refugiadas provienen de Afganist\u00e1n, Siria, Congo, Irak y Somalia. La mayor parte de las carpas y contenedores, como ocurre en todos los campos de refugiados de Grecia, no tienen agua, lavabo o cocina. Adem\u00e1s, las medidas tomadas para paliar el Covid-19 han llevado al confinamiento de los campos, un mayor hacinamiento y una mayor dificultad de acceso a productos b\u00e1sicos. Una realidad que puede empeorar, los planes del gobierno griego conservador pasan por reemplazar los campos por centros cerrados que frenen la circulaci\u00f3n por el pa\u00eds y aumentar la deportaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cAhora vivo en un campo de refugiados en Grecia y quiero explicar la historia de mi vida\u201d, dice Benafshe en farsi, una ni\u00f1a muy avispada para su edad.&nbsp; Mientras,&nbsp; su hermana mayor, Sheila, de 18 a\u00f1os, y su madre Kandi preparan el desayuno y sus dos hermanos, Sharom de 15 y Rajab de 21 a\u00f1os, construyen un ba\u00f1o privado en la parte trasera de la caravana, como llaman al m\u00f3dulo de chapa doble y acero en el que viven los cincos miembros de la familia. Kandi migr\u00f3 sola con sus cuatro hijos y lleva a\u00f1os enferma, con m\u00faltiples infecciones en la piel que nadie trata. Su vida se reduce a limpiar y cocinar, pasa el mayor tiempo posible en el interior de su&nbsp;<em>vivienda.<\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/yemayarevista.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/benafshe-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6795\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/yemayarevista.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/benafshe-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/yemayarevista.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/benafshe-300x200.jpg 300w, https:\/\/yemayarevista.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/benafshe-768x512.jpg 768w, https:\/\/yemayarevista.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/benafshe-1536x1024.jpg 1536w, https:\/\/yemayarevista.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/benafshe-2048x1365.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Benafshe <\/em>rezando en el m\u00f3dulo donde reside junto con su familia<em> en Nea Kavala (Grecia) |\u00a0SARA AMINIYAN<\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Antes de llegar a Nea Kavala, la familia pas\u00f3 por el campo de Moria. Para Benafshe, la violencia no es algo nuevo. Desde peque\u00f1a ha tenido que escapar de grupos talibanes, polic\u00edas y guardias fronterizos, \u201cen medio de las monta\u00f1as, escondidos, pasando como pod\u00edamos noches muy, muy fr\u00edas\u201d, narra como si estuviera contando una pel\u00edcula vista. Ahora, en Grecia presencia violentas peleas casi a diario. A menudo se cubre el pelo y recita con voz suave partes del Cor\u00e1n: \u201cUna mujer del campo me ense\u00f1\u00f3 a leer \u00e1rabe con estas cinco p\u00e1ginas del Cor\u00e1n. Intento leerlo cada d\u00eda porque me recuerda la importancia del respeto\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Debido a la pandemia, Benafshe ahora no puede ir a la escuela, pero intenta distraerse dibujando, haciendo ejercicios de ingl\u00e9s y espa\u00f1ol y jugando con sus amigas Dudu y Jesica, de origen palestino. \u201cMi familia es afgana pero yo nac\u00ed en Ir\u00e1n y fui a la escuela all\u00ed. Los otros ni\u00f1os me llamaban afgana y no quer\u00edan jugar conmigo\u201d. Cuando anochece, a una hora muy temprana, Benafshe no puede salir de su&nbsp;<em>container&nbsp;<\/em>debido a los altercados constantes: \u201cSi sales a jugar puede haber hombres que beben y te hagan da\u00f1o, prefiero quedarme en casa para no tener problemas. En Moria era a\u00fan peor, hab\u00eda peleas con cuchillos casi cada d\u00eda\u201d, explica distra\u00edda mientras&nbsp; juega con sus mu\u00f1ecas.<\/p>\n\n\n\n<p>La mayor\u00eda de las personas que habitan en Nea Kavala han pasado por los campos de las islas griegas en el Egeo antes de llegar a la pen\u00ednsula. En concreto, muchas de ellas fueron trasladadas desde Moria al ser casos de especial vulnerabilidad, reporta In\u00e9s Marco, activista por los derechos de la mujer en la organizaci\u00f3n WISH (Women In Solidarity House) en Lesbos. Esa es la situaci\u00f3n de Dementia y Akasia, procedentes de Burundi y el Congo. Estas dos mujeres, que prefieren usar pseud\u00f3nimos para proteger su identidad, viven juntas en compa\u00f1\u00eda de otras dos mujeres burundesas solteras, a pocos metros de la caravana de Benafshe, que las conoce y propone que ellas tambi\u00e9n compartan su historia.<\/p>\n\n\n\n<p>Dementia abre la puerta t\u00edmidamente, pero cuando ve a Benafshe sonr\u00ede. De manera nerviosa y en franc\u00e9s cuenta un poco la huida de su tierra natal. Ten\u00eda una organizaci\u00f3n, que a d\u00eda de hoy contin\u00faa en activo, donde se dedicaba a trabajar con ni\u00f1os en riesgo de exclusi\u00f3n. En su breve conversaci\u00f3n, hay miedo: \u201cEl gobierno me persigue\u201d, repite. Teme, sobre todo, por la organizaci\u00f3n, como si su seguridad personal quedase en un segundo plano.<\/p>\n\n\n\n<p>Akasia es modista, y le encantar\u00eda tener una m\u00e1quina de coser para llenar sus horas y poder vender algunos tejidos. \u201cAqu\u00ed no puedo hacer nada, todo el d\u00eda en el&nbsp;<em>container,<\/em>&nbsp;antes en mi pa\u00eds estaba todo el d\u00eda distra\u00edda, cosiendo, haciendo trenzas, estudiando, aqu\u00ed no hay nada que hacer\u201d, lamenta. La paciencia, la sensaci\u00f3n de espera eterna, y el aburrimiento son caracter\u00edsticas de la vida en el campo. A\u00fan as\u00ed, \u201chay una resiliencia mayor por parte de las mujeres de la familia. El hombre siente mucha m\u00e1s frustraci\u00f3n por su complejo de macho, en un contexto en el que no se puede encontrar trabajo, y que produce altas tasas de alcoholismo y drogadicci\u00f3n\u201d, explica Marco.<\/p>\n\n\n\n<p>La insuficiencia o inexistencia de infraestructuras que abastezcan con suficiente higiene, electricidad, o comida hace que, en general, las mujeres adem\u00e1s dediquen gran parte de su d\u00eda a gestionar las tareas reproductivas. La carga mental de saber que sus familias no est\u00e1n siendo bien alimentadas les supone altos niveles de estr\u00e9s emocional.<\/p>\n\n\n\n<p>Dudu llega de repente en bicicleta al m\u00f3dulo de Dementia y Akassia. A pesar de su ingl\u00e9s limitado, ella y Benafshe se entienden. Dudu, de pelo largo y rizado, insiste en que vayamos a visitar su casa. \u201cMi madre quiere hablar con vosotras\u201d, dice. De camino, unos metros m\u00e1s all\u00e1, un hombre grita algo en \u00e1rabe. Y Dudu pide que nos apresuremos: \u201c\u00a1Vamos, vamos para casa!\u201d. Al llegar, explica que estaba voceando groser\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>La caravana de la familia de Dudu, como todas las del campo, est\u00e1 dividida en dos espacios: la cocina-comedor y la habitaci\u00f3n. Durante un a\u00f1o, han construido peque\u00f1os rincones que aumentan la sensaci\u00f3n de hogar: un porche delantero cubierto de pl\u00e1sticos y madera vieja donde acumular ropa, maletas y zapatillas, adem\u00e1s de un especie de canap\u00e9 donde descansar; un patio, en la parte trasera, con una mesa circular para comer los d\u00edas m\u00e1s calurosos; y un huerto con tomates y plantas arom\u00e1ticas que marca el l\u00edmite de su terreno.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa tarde, Naden est\u00e1 sola con hijos, Dudu, Jesica y Mohamed. Su marido Yousef, tambi\u00e9n palestino, ha salido. \u201cNos fuimos de Gaza porque la situaci\u00f3n era muy mala, la guerra y el terror eran diarios. Mis hijos ten\u00edan que ver gente asesinada por las calles. Viajar hasta Grecia era nuestra esperanza para tener una vida normal\u201d, narra. Ella se gradu\u00f3 en enfermer\u00eda y trabaj\u00f3 cinco a\u00f1os en un hospital. Adem\u00e1s, antes de exiliarse, durante los \u00faltimos meses se alist\u00f3 como voluntaria para tratar a los heridos en la franja de Gaza, algo de lo que siente orgullosa. El detonante de su huida fue el secuestro y tortura de Yousef por parte de Ham\u00e1s. Despu\u00e9s de una semana de secuestro sin raz\u00f3n aparente decidieron marcharse. \u201cRecuerdo pasar mucho miedo, primero cruzamos en una furgoneta llena de gente hasta Egipto, mi hija ten\u00eda mucha fiebre. Luego cruzamos el mar en patera. Tuvimos suerte, \u00e9ramos 29 personas, normalmente suelen llenarlas con hasta 50 personas\u201d. Su discurso transpira desesperaci\u00f3n, por un pasado estremecedor, un futuro incierto, y un presente descarnado.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/yemayarevista.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/DONES-_3-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6796\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/yemayarevista.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/DONES-_3-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/yemayarevista.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/DONES-_3-300x200.jpg 300w, https:\/\/yemayarevista.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/DONES-_3-768x512.jpg 768w, https:\/\/yemayarevista.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/DONES-_3-1536x1024.jpg 1536w, https:\/\/yemayarevista.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/DONES-_3-2048x1365.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Naden y su hijo Ahmed dentro de su m\u00f3dulo en Nea Kavala |\u00a0SARA AMINIYAN<\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>\u201cLas mujeres de este campo se sienten todo lo seguras que se pueden sentir, la violencia no est\u00e1 fuera de control\u201d, se\u00f1ala uno de los guardias de seguridad del campo. Una afirmaci\u00f3n que no se corresponde con lo que relatan las mujeres, que confiesan tener miedo y evitar salir solas de sus viviendas prefabricadas o tiendas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013\u201c\u00a1Corred, corred, entrad dentro!\u201d,&nbsp; grita Naden nerviosa para que pasemos dentro de la caravana.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos horas pasan hasta que la situaci\u00f3n se calma. Dos hombres hab\u00edan perseguido a una mujer somal\u00ed hasta el ba\u00f1o: \u201cPasa mucho, les gusta mirar a las chicas solteras entrando al ba\u00f1o. La mayor\u00eda de veces los chicos est\u00e1n borrachos y no saben ni lo que hacen\u201d, explica Yousef, el marido de Naden. Cuando la mujer pidi\u00f3 socorro, llegaron otros hombres con cuchillos para atacar a los abusadores. La mujer sali\u00f3 disparada hacia su m\u00f3dulo. Y de la nada un mont\u00f3n de residentes de esa zona del campo se sumaron a la pelea. En ning\u00fan momento aparece la polic\u00eda. La mujer agredida seguir\u00e1 viviendo en el mismo&nbsp;<em>container,<\/em>&nbsp;probablemente a unos pocos metros de su abusador.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Diotima, una organizaci\u00f3n que trabaja por los derechos de la mujer en Grecia, no existen programas de protecci\u00f3n de v\u00edctimas de violencia sexual ni psic\u00f3logos o trabajadores sociales especializados en los campos. Adem\u00e1s, Ben Brewer, uno de los coordinadores de la cl\u00ednica legal Mobile Info Team apunta un aumento de casos de violencia de g\u00e9nero durante los meses de pandemia. Marco denuncia adem\u00e1s que es habitual que las mujeres deban volver a vivir en el mismo sitio que su agresor despu\u00e9s de haberlo denunciado: \u201cLa mujer puede hacer un&nbsp;<em>report,<\/em>&nbsp;via la ONG M\u00e9dicos Sin Fronteras, y la derivan a Diotima. Entonces, le dan la opci\u00f3n de salir de la tienda e ir a la secci\u00f3n segura, pero dentro del campo. Muchas veces el marido acababa sabiendo que la mujer est\u00e1 ah\u00ed y la espera en la entrada. Tengo una amiga que estuvo cuatro meses sin salir por eso mismo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>A esto se unen los cada vez mayores obst\u00e1culos para acceder al asilo y que impactan muy negativamente sobre las situaciones de violencia que viven las mujeres. As\u00ed, por ejemplo, la pasada primavera en Moria, cuenta Marco, se dieron muchos casos de matrimonios separados, en muchos casos por violencia, donde el hombre amenazaba con suicidarse si su mujer no volv\u00eda con \u00e9l. Un hombre solo tiene muchas menos opciones de conseguir el asilo pues se considera que es menos vulnerable, y por tanto tiene m\u00e1s n\u00fameros para ser deportado. \u201cLas mujeres, a\u00fan conociendo la estrategia, no soportaban la presi\u00f3n y en muchos casos volv\u00edan con ellos, para evitar su deportaci\u00f3n o suicidio\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras se calma la situaci\u00f3n, Naden ha preparado caf\u00e9 y d\u00e1tiles. \u201cTuve a mi primera hija con 23 a\u00f1os, hac\u00eda poco que hab\u00eda conocido a mi marido, nunca hemos usado ning\u00fan m\u00e9todo anticonceptivo\u2026 mi marido no ha querido nunca. Pero no podemos tener m\u00e1s hijos\u201d, reflexiona. Organizaciones como Human Rights Watch han demostrado que las mujeres refugiadas no reciben atenci\u00f3n prenatal adecuada durante el embarazo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u2013 Conozco a una mujer que pari\u00f3 en Moria, la situaci\u00f3n era tan desastrosa, y la ambulancia no llegaba, que empez\u00f3 a apretar sus piernas para evitar que el beb\u00e9 saliera, al final le hizo da\u00f1o\u2026 y la ambulancia lleg\u00f3 horas m\u00e1s tarde\u2013 recuerda Naden.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl pr\u00f3ximo d\u00eda vamos a ir a las&nbsp;<em>haimas&nbsp;<\/em>a ver a una amiga m\u00eda<em>&nbsp;<\/em>y hablar entre mujeres\u201d, nos invita Naden con una sonrisa p\u00edcara de espaldas a su marido. Luego coge la taza de caf\u00e9 y la mira: \u201cMe gusta leer el futuro en el poso del caf\u00e9, con una amiga palestina que vive all\u00ed. Mi marido no lo sabe, \u00a1si lo supiera se divorcia!\u201d, cotillea riendo.<\/p>\n\n\n\n<p>En la periferia norte del campo, la escasez de recursos e insalubridad se acent\u00faa. En vez de contenedores, hay grandes carpas destartaladas, las r\u00e1fagas de viento o unas pocas gotas de lluvia lo inundan todo. Ah\u00ed, vive Amina, la amiga de&nbsp; Naden. Originaria tambi\u00e9n de Gaza, antes de migrar trabajaba como peluquera y esteticien. Las dos se re\u00fanen a menudo para cocinar platos t\u00edpicos, con ingredientes muy b\u00e1sicos y un enorme af\u00e1n hospitalario. Cada una trae algo para que se asemeje a una mesa digna de celebraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEn Gaza sol\u00eda tardar una hora para cocinar este arroz, hoy me ha llevado cinco\u201d, comenta Amina, que prefiere usar un nombre distinto al suyo, sobre la cantidad de tiempo que han dedicado a cocinar el&nbsp;<em>maqluba,<\/em>&nbsp;un plato palestino de arroz con pollo, pan de pita y verduras. La electricidad se ha ido cortando durante toda la ma\u00f1ana, algo que acostumbra a pasar.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a href=\"https:\/\/ctxt.es\/images\/cms-image-000025496.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ctxt.es\/get_img?ImageRatio=80&amp;ImageWidth=100&amp;ImageHeight=100&amp;ImageId=25496\" alt=\"\" title=\"\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Sheila reparte arroz para la cena |&nbsp;SARA AMINIYAN<\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Al fest\u00edn se apuntan tambi\u00e9n dos chicas adolescentes, hijas de Amina, quien ha criado a diez hijos m\u00e1s, y una vecina siria. La luz se vuelve a cortar, pero nadie se inmuta. Se encienden las linternas de los m\u00f3viles y las conversaciones siguen, resignadas y llenas de paciencia. El llanto de un ni\u00f1o se oye con fuerza. Naden, con calma, busca una esquina y empieza a rezar. Amina saca los postres(galletas, chocolate, uvas, pl\u00e1tanos y granadas). La conversaci\u00f3n es liviana. R\u00eden mientras comparten secretos de belleza como mascarillas caseras o trucos para depilarse.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cIntentamos comer juntas a menudo, me gustar\u00eda venir m\u00e1s sola pero normalmente no puedo dejar a mis hijos con mi marido\u201d, cuenta Naden para explicar lo importante que son sus amigas en el campo. Estos momentos colectivos en los que s\u00f3lo se re\u00fanen mujeres son esenciales para la supervivencia en el campo, tanto f\u00edsica como mentalmente. Tener amigas permite dejar a los hijos al cuidado de otra en el caso que alguna deba salir del campo. Adem\u00e1s, ante la inexistencia de atenci\u00f3n m\u00e9dica y ginecol\u00f3gica, comparten medicamentos cuando lo necesitan. Amina y Naden han sufrido vaginitis en el campo. Naden confiesa haber repartido entre las residentes comprimidos vaginales para la cura de infecciones.<\/p>\n\n\n\n<p>En estas reuniones tambi\u00e9n tratan temas dolorosos. Muchas han perdido familiares, incluidos hijos e hijas. Hablan de ellos y muestran sus fotos \u2013algunas tan tr\u00e1gicas como la de un hijo con el pulm\u00f3n perforado por la metralla de una bomba\u2013 con una sorprendente calma y serenidad. Afrontan el dolor de cara, pero no dejan que las hunda.<\/p>\n\n\n\n<p>Para muchas, sin embargo, pasar el d\u00eda con sus amigas no es tan sencillo. En muchos casos esto supone que el marido les recrimine quedarse solo sin nadie que se encargue de las tareas. Tambi\u00e9n les ponen trabas para que relaten sus visiones y experiencias en entrevistas con periodistas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/yemayarevista.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/NK11-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6799\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/yemayarevista.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/NK11-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/yemayarevista.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/NK11-300x200.jpg 300w, https:\/\/yemayarevista.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/NK11-768x512.jpg 768w, https:\/\/yemayarevista.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/NK11-1536x1024.jpg 1536w, https:\/\/yemayarevista.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/NK11-2048x1365.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Una mujer camina hacia su m\u00f3dulo mientras cae la noche. \/\u00a0SARA AMINIYAN<\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Al atardecer, las dos hijas de Naden, Jesica y Dudu, aparecen sobresaltadas en busca de su madre. \u201cMi marido se ha enfadado, dice que no le he dejado comida\u201d, aclara agitada Naden \u201cNo le gusta cuando voy a las&nbsp;<em>haimas,<\/em>&nbsp;si paso mucho tiempo con otras mujeres se piensa que estamos leyendo el caf\u00e9 o hablando de cosas de las que no deber\u00edamos hablar\u201d, relata irritada.<\/p>\n\n\n\n<p>Las mujeres que viven en campos de refugiados sufren varios ejes de discriminaci\u00f3n y violencia. Pueden ser v\u00edctimas, pero tambi\u00e9n se las victimiza con discursos y relatos que reducen sus historias a la violencia. Ellas, las que hablan y las que callan, muestran que sus vidas son mucho m\u00e1s, son todas esas veces a lo largo de sus trayectos en que encontraron la forma de seguir adelante.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nota:&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Con la pandemia, se ha restringido el acceso y la libre circulaci\u00f3n en los campos de refugiados. Tambi\u00e9n la entrada de periodistas. En uno de los encuentros con Naden, la polic\u00eda irrumpi\u00f3 en la&nbsp;<em>vivienda<\/em>: registraron todo el m\u00f3dulo, revisaron m\u00f3viles y tarjetas de video de las periodistas y amenazaron a la familia con que la presencia de las informadoras podr\u00eda suponerles problemas legales. Finalmente, arrestaron a las periodistas y las expulsaron del campo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><strong>Publicat originalment a <a href=\"https:\/\/ctxt.es\/es\/20210301\/Politica\/35273\/mujeres-refugiadas-grecia-campos-violencia-Nea-Kavala-martina-madula.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Ctxt<\/a><\/strong><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las mujeres refugiadas en los campos de Grecia se enfrentan a obst\u00e1culos legales para obtener el asilo y a condiciones de vida deplorables.<\/p>","protected":false},"author":5,"featured_media":2461,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[77],"tags":[],"destacado":[],"ppma_author":[32,31],"class_list":["post-2367","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mediterraneo"],"acf":[],"authors":[{"term_id":32,"user_id":5,"is_guest":0,"slug":"sara-aminiyan","display_name":"Sara Aminiyan","avatar_url":{"url":"https:\/\/yemayarevista.com\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/s-e1713375288904.jpg","url2x":"https:\/\/yemayarevista.com\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/s-e1713375288904.jpg"},"first_name":"Sara","last_name":"Aminiyan","user_url":"","description":"Periodista y fot\u00f3grafa especializada en g\u00e9nero y migraciones. 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